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La sexualidad en el mundo de los artrópodos

Para hablar sobre la parte sexual de la vida de los artrópodos, ya te digo que no habría suficiente con un blog como éste; harían falta muchos más, con una multitud de posts, y eso en el mejor de los casos. Los artrópodos son un compendio de tantas especies, cada una con sus características propias, y que encima saben adaptarse a cualquier medio y cambiar su sexualidad a conveniencia, que realmente necesitan un estudio aparte, y alguien que sepa del tema mucho más que yo. Y así es la cosa, me gusta la humildad.

En realidad, el mundo animal es fascinante en lo que respecta a la sexualidad, y la familia de los artrópodos es sólo un ejemplo de ello; puede que sea el más numeroso y el más llamativo, pero ni mucho menos el único. Aunque no todas las especies tienen la capacidad de cambiar su sexo, ni sus órganos sexuales, muchas de ellas se salen de la típica unión macho-hembra, no sólo a la hora de la reproducción, sino también de practicar sexo. Porque, ¿sabes que hay muchas especies que tiene sexo sólo por placer, o por motivos distintos a los de la procreación? Y lo más importante, hay muchas en las que no sólo se practica la heterosexualidad: en la naturaleza hay machos, hembras, homosexuales e incluso animales bisexuales, tal y como lo lees. Y no dudes ni por un momento que les va muy bien la cosa, realmente; porque eso de no tener que elegir un sólo género para vivir tu sexualidad, sino que tienes la libertad de disfrutar ambos debe ser algo maravilloso.

Realmente, la especie humana es especial, tiene muchas cualidades, es superior en muchos sentidos a las demás especies con las que comparte el planeta; pero leí hace unos días una frase, y se me quedó grabada: “La homosexualidad existe en muchas especies, pero la homofobia sólo en una”. Y realmente, no ha podido ser más acertado. No parece muy claro en qué momento el ser homosexual, practicando el sexo entre hombres o el lesbianismo, llegó a ser algo tan negativo, seguramente fue con la aparición de las religiones moteístas, aunque no esté muy claro. Y si ya el ser gay empezó a estar mal visto, ya que claramente estas relaciones no eran para reproducirse, imagínate lo que era ser lesbiana: no sólo no te reproducías sino que, ¿cómo se atrevían las mujeres a vivir su sexualidad sólo para el placer? La pérdida de los matriarcados para convertirse en patriarcados también influyó en esto, supongo, y al final hemos llegado al punto donde estamos, o al menos donde hemos estado durante siglos.

Porque dicen que no hay mal que cien años dure, pero la homofobia realmente lleva ya muchos siglos entre nosotros, y es hora de que se vaya erradicando. Por suerte, muchos son los países que han mostrado una visión más tolerante y moderna hacia el colectivo LGTB, y han creado leyes para normalizar la vida de estas personas, dándole derechos y libertades que, por otro lado, merecían y nadie debía haberles quitado. La religión, por supuesto, no acaba de ser tan liberal, aunque no deje de predicar el amor al prójimo y no tirar la primera piedra; son frases del cristianismo, pero la gran mayoría de creencias del planeta son por el estilo: mucho predicar, pero poco practicar. De cualquier forma, es mucho mejor concienciar a la sociedad y no andar tirando de las creencias de las personas, ya que el derecho a la religión es otra cosa incuestionable, y no se debe atajar una injusticia cometiendo otra, ¿no crees? Mejor convertirnos en una especie más, y no una superior, y terminar aceptando todo tipo de sexualidad con total normalidad.

Relación entre los humanos y los artrópodos xxx

Seguramente más de uno piense que estoy de cachondeo o algo así al querer relacionar a los artrópodos con el mundo X, es decir, con todo lo que los humanos unimos en nuestra mente con el sexo. ¿Cómo te puede poner cachondo un insecto con patas? Bueno, todo es ponerte a pensar, puesto que por suerte el mundo de los artrópodos es fascinante y muy abundante en su tipología.
Pero para aliviar el desasosiego de muchos que pensarán que soy una depravada o algo así para querer excitar su líbido hablando de esta especie, os haré una pregunta: ¿a cuántos de vosotros os gusta el marisco? O más concretamente: ¿quién no se ha relamido alguna vez después de haberse llevado a buche una buena ración de cangrejos o camarones, o una pieza de langosta?


Pues sí amig@s, aunque no lo hayáis pensado, también estos manjares pertenecen al grupo de los artrópodos, y todos estaremos de acuerdo en que estas estas especies pertenecientes al grupo alimentario de los mariscos han sido consideradas desde antaño como claramente afrodisíacas. No fueron pocas las orgías romanas que se aderezaron con estas delicias acuáticas, aunque hay que decir que las culturas antiguas, y no otras tan antiguas, no tenían tantos reparos como nosotros en comer insectos u otros animales que nos producen repelús.
Precisamente pudiera ser que esta asociación entre el marisco y el sexo se produjera precisamente en el Imperio romano. Todos tenemos en mente a Afrodita, diosa del amor carnal, saliendo de la espuma del mar dentro de una gran concha, con lo que estos animales pueden evocar todo ese ambiente de sensualidad y casi sexualidad, se podría decir.
Pero en un plano más científico, está demostrado que los mariscos tiene gran cantidad de zinc, sustancia que está directamente relacionada con el deseo sexual. Claro que a no todo el mundo le afectará de la misma forma, ni tampoco se ha descubierto la cantidad exacta que se necesita de ella para ser un portento en la cama, seas hombre o mujer. Pero está claro que todo tenemos esto en mente, y ya sea por sensibilidad o por sugestionarnos, la cuestión es que a todo el mundo pone un poquito cachondo el sentarte a comerte una langosta con tu pareja en un ambiente íntimo y cómplice.
Todo esto demuestra que el mundo de los insectos es mucho más apasionante de lo que pensábamos, y que nunca debemos negar que existe un vínculo indiscutible entre todas las especies del reino animal, incluidos los humanos, ya que la función reproductiva es común a todos.

La semejanza entre los humanos y los animales

Resulta curioso ver cómo no hay tanta diferencia entre los animales o insectos y los seres humanos al menos en el terreno sexual, ambos mantenemos relaciones sexuales y nos reproducimos y tenemos una familia a la que cuidamos, es más, me atrevería a decir aunque muchos me tachen de loco y con razón que si pudieran también serían consumidores de videos porno xxx, ¿a quien no le gusta el sexo?, yo la verdad es que a excepción de los que hacen un voto de castidad no conozco a nadie…

Nosotros somos unos simples aficionados a los artrópodos y todo lo que tenga que ver con ello, por eso también nos asaltan ciertas dudas que aunque no son importantes a la hora de tratar nuestros temas, no dejan de ser curiosos por su rareza. En el caso de los humanos sabemos que existen miles de variantes sexualmente hablando y también miles de categorías en cualquier página de contenido adulto para saciar las fantasías de todo el mundo pero, por ejemplo, ¿practicarán los animales sexo en grupo?, nosotros desde luego lo desconocemos, aunque es un tema muy interesante y seguro que nos ayudaría a comprenderlos mejor.

Realmente este post es un poco en clave de humor aunque aún no os hayáis dado cuenta, pero estas dudas existenciales si es cierto que nos las planteamos cuando estamos aburridos, no estamos todo el día criando arañas o cucarachas y trabajar en Internet da cierta libertar y mucho tiempo para divagar :P…

Otra de las cosas que nos planteamos es si los machos en la naturaleza tendrán también esa obsesión que tenemos los hombres por las tetas de las hembras, yo al menos no veo a un oso babeando y con ojos de pervertido mirar los pechos de su pareja, otra cosa es que no nos demos cuenta y realmente tengan el mismo sentimiento que nosotros, cosa que me parecería completamente normal ya que ahí reside uno de los placeres del macho de cualquier clan.

Hay una cosa que si tengo totalmente clara y es que ciertos animales también se masturban y quitando de los primates que tienen manos y las pueden usar como nosotros, el resto de mamíferos que se masturban lo hacen rozándose o restregándose con cualquier cosa para obtener placer, por lo tanto, si la masturbacion está dentro de sus comportamientos habituales, no sería de extrañar que en el fondo también en este aspecto fueran muy parecidos a nosotros.

Espero que si algún día conseguimos comunicarnos con ellos salgamos de dudas y no es que realmente sea algo que me quite el sueño porque en el fondo todo esto es por pura curiosidad, a quienes nos gustan tanto los animales y los artrópodos nos interesa cualquier detalle que nos pueda despejar dudas respecto a estos seres maravillosos de la naturaleza…

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